Estamos
Tan llenos de intentos,
Duros, cerrados,
Ebrios tras la puerta
De mil cerrojos,
Parapetados.
Pesan,
Pero no ceden.
En esa lucha inevitable
Entre ciegos,
La sórdida peripecia
Del silencio…
Y estamos tan llenos
De soberbia, algunos,
Que no hay camino posible,
ni bondad que se sostenga
sin intento ni llave.
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