No hay musa, ni canto elevado,
ni cultura capaz,
de encontrar el equilibrio justo e inexorable.
A veces, cuando en soledad,
veo la diferencia entre el hombre
de letras y el filosofo, conspiro, adeudo…
Entonces mis historias vanas,
por buscar lo exacto
caen en el peor de mis costados.
Desconfio de mi ante la duda,
y al hacerlo,dudo de todos.
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